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EL ‘MEA CULPA’ DE FACEBOOK Y TWITTER POR LA INJERENCIA RUSA.

“Esto no es una plaza pública sana”, reconoce el director general de Twitter

  • El País (Galicia)
  • 6 Sep 2018
  • / J. L. MAGANA (AP)

Las tecnológicas reconocieron ayer en el Senado de EE UU la responsabilidad por sus errores ante la injerencia rusa en las elecciones de 2016. Sin embargo, Sheryl Sandberg, de Facebook, y Jack Dorsey, de Twitter (ambos en la imagen) aseguraron que sus empresas están ahora mejor preparadas para combatir esta amenaza.

Los gigantes tecnológicos regresaron ayer al Capitolio para entonar el mea culpa y para tratar de convencer a los senadores, a apenas dos meses de unas elecciones legislativas cruciales, de que sus compañías están hoy mejor preparadas para combatir las injerencias extranjeras. Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook, y Jack Dorsey, director general de Twitter, comparecieron ante el mismo Comité del Senado ante el que sus respectivas compañías reconocieron, hace ya casi un año, que Rusia utilizó cuentas falsas para difundir mensajes políticos en las elecciones presidenciales de 2016, que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca. “Fuimos demasiado lentos en identificarlo y demasiado lentos en actuar, la injerencia fue completamente inaceptable”, reconoció Sandberg. “Esto no es una plaza pública sana”, añadió Dorsey, “y asumimos la responsabilidad completa de arreglarlo”.

Cuando los miembros del panel le pidieron una definición de red social, Dorsey, al frente de una empresa que cuenta con más de 300 millones de usuarios, habló de “una plaza pública”. “Fomenta y aloja conversaciones”, explicó, “pero también entraña riesgos”. “Nos vimos mal equipados para la inmensidad de los problemas que detectamos. Abuso, acoso, ejércitos de trolls, propaganda a través de bots, campañas de desinformación. Esto no es una plaza pública sana”, admitió Dorsey, “y asumimos la responsabilidad completa de arreglarlo”.

Los dos ejecutivos de Silicon Valley desplegaron estilos antagónicos. Sandberg, curtida en la política como consejera de la Administración de Bill Clinton, habló con sobriedad, mirando a los ojos a sus interlocutores. Dorsey, prototípico ejecutivo tecnológico, leía en su móvil. Los escasos dos metros que los separaban en la mesa simbolizaban la distancia entre las dos élites norteamericanas, la de Washington y la de San Francisco.

Sesgo ideológico

La de ayer fue la cuarta comparecencia de altos ejecutivos de las grandes compañías tecnológicas ante el Congreso en los últimos meses. El propio Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, se sometió a 10 horas de interrogatorio en dos días del pasado mes de abril. Casi desde que Donald Trump llegó a la presidencia, el Senado investiga la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016, denunciada por la inteligencia de EE UU.

Antes de la audiencia, Trump quiso desviar el foco y acusó, sin pruebas, a las propias compañías tecnológicas, a las que calificó de“super progresistas ”, de estar ya interfiriendo en las elecciones de noviembre. El propio Dorsey se defendió de estas alegaciones. “Twitter no utiliza la ideología para tomar decisiones”, dijo Dorsey.

Junto a Google, las tres tecnológicas llevan meses cuestionadas por su desproporcionada influencia en la manera de pensar de la gente, por su deficiente manejo de los datos personales que los usuarios les confían y por su vulnerabilidad a la manipulación por parte de agentes extranjeros. Sandberg y Dorsey reconocieron su responsabilidad, detallando las medidas que ya han puesto en marcha y mostrando disposición a trabajar conjuntamente con sus competidores, así como con legisladores y fuerzas de seguridad, para responder a los desafíos comunes. Los legisladores no pudieron ocultar cierto escepticismo sobre su capacidad de las compañías tecnológicas de dar respuesta solas a estos retos.

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