Bases militares: la carrera de las superpotencias por Sudamérica
enero 11, 2019
Venezuela rebelde
enero 15, 2019
Show all

Maduro se perpetúa

Toma posesión de su nuevo mandato Nicolás Maduro. La presión está sobre él, su fin no parece cercano.

  • El Colombiano
  • 10 Jan 2019
  • Por JULIANA GIL GUTIÉRREZ

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, asume hoy un nuevo periodo, ratificando su régimen dictatorial. Politólogos explican esta etapa y por qué su caída no está cerca. Además, el rol de la comunidad internacional en el restablecimiento de la democracia en Venezuela y qué tan preparada está la oposición para enfrentar este momento del Chavismo.

Nicolás Maduro consolidó lo que desde los últimos años del gobierno de su antecesor Hugo Chávez era un presagio: que el hiper liderazgo del Chavismo tendría un final crítico. Hoy, el excamionero ungido por Chávez antes de su muerte se aferra más al objetivo de ser el hombre más poderoso de Venezuela, ese mismo que se trazó en un discurso que paralizó al país suramericano aquel 5 de marzo de 2013 cuando falleció el “comandante presidente”. Una Venezuela que vio su riqueza a principios del 2000 en forma de barriles de petróleo y su decadencia en la escasez de gasolina, y servicios básicos como agua, luz y hasta salud.

“Nosotros, sus compañeros civiles y militares, asumimos, comandante Hugo Chávez, su herencia junto al pueblo. Sus banderas serán levantadas con honor y dignidad”, rezó en ese entonces Maduro, con la voz entrecortada y vestido de blanco, anunciando así la muerte del hombre del Golpe Militar fallido y que después logró el poder en las urnas, las expropiaciones y el Socialismo del Siglo XXI. El presidente comandante al que lleva casi seis años intentado suceder.

Cumpliendo su promesa de ser el empoderado del Chavismo, hoy Maduro toma posesión para un nuevo periodo presidencial de seis años, condenado por gran parte de la comunidad internacional –excepto países como Bolivia, China, México, Rusia y Turquía– y para un mandato que augura tiempos difíciles para la diplomacia debido a las sanciones que hay sobre su gobierno y los países que se niegan a tratar con él mientras sea el dictador verdugo del pueblo venezolano.

El día del déspota

“A partir de este 10 de enero se erige en su capacidad dictatorial. Será un referente de análisis importante para las Ciencias Políticas en el siglo XXI”. Así lo explica Nicmer Evans, exchavista y vocero del Movimiento por la Democracia y la Inclusión. Para Evans, quien desertó de sus filas en 2012, “el Chavismo no se pierde con Maduro, se empieza a perder con Chávez. Su degeneración en el poder se evidenciaba en los últimos años de gobierno”.

Con su posesión, hoy el caraqueño de 56 años se ancla al timón de una de las naciones menos democráticas del mundo y con mayores registros de represión, según datos del Índice de Democracia de la revista The Economist y Freedom House, que revisa cómo está la libertad en el mundo. La falta de un sistema democrático legítimo se evidencia en esas 10 veces que apareció en el tarjetón electoral el pasado mayo de 2018, argumentando que la misma cantidad de movimientos lo apoyaban.

Se le suma una crisis económica que tiene a los supermercados vacíos y al pueblo saliendo a pie rumbo a los países vecinos para buscar las oportunidades que ya no existen en Venezuela. Y es que según Evans, “Maduro ha profundizado lo peor de la última etapa de Chávez. Él ha exacerbado todos sus errores en el ámbito económico y su incapacidad de poder corregir”.

Para Félix Seijas, profesor de la Universidad Central de Venezuela, “el 10 (hoy) debería haber sido un punto importante aprovechado como una señal en el camino que pudiese marcar una inflexión. Una oposición organizada podría

haber utilizado esta fecha para aumentar la presión y como parte del plan para lograr la transición”. Pero ese es, justamente, el aspecto del que carece Venezuela hoy.

Si bien hay figuras claves como Henry Falcón, Enrique

Capriles, Leopoldo López y María Corina Machado, politólogos venezolanos consultados para este artículo indican que la oposición se debilitó a partir de la elección de la Asamblea Nacional de 2015, cuando el fin común se desdibujó y empezaron las disputas para hacerse de ese capital electoral que quedaría al momento de la caída del gobierno y les permitiría llegar al poder.

No ocurrió, Maduro volvió a convertirse en presidente – en unos comicios cuestionados por parte de la comunidad internacional– y ahora el futuro es aún más incierto.

Limbo y éxodo venezolano

Ronal F. Rodríguez es investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario y lleva quince años estudiando al país vecino. Para este politólogo “el caso venezolano es emblemático y demuestra que la desestructuración del Estado y las malas decisiones pueden llevar a un país a fracasar”. La nación acumuló una serie de errores entre administraciones cuestionables y malas políticas económicas, cuyas consecuencias empeoraron con la caída del precio del petróleo y la llegada al

“La Revolución Bolivariana llegó al poder por la vía democrática hace 20 años y se ha ratificado con 23 victorias electorales, la legitimidad nos la ha dado el pueblo con su voto”. NICOLÁS MADURO Presidente de Venezuela

poder de un hombre que no ha sabido manejar el país.

Pero, después de la toma de posesión de hoy, ¿qué tan lejos está el fin de Maduro? La Iglesia Católica venezolana, un país de tradición religiosa, aseguró que no reconocerá su nuevo mandato. El resto de frentes políticos ajenos al Chavismo, y hasta líderes dentro de este movimiento como el propio Nicmer

Evans o renombradas figuras como la fiscal Luisa Ortega también dieron la espalda al periodo que comienza para el mandatario venezolano, y la presión internacional está sobre el gobierno.

Desde el Grupo de Lima y la Organización de Estados Americanos, pasando por Estados Unidos hasta llegar a la Unión Europea, con las condenas que ha hecho Alemania y Francia, por citar solo dos países, todos ellos desconocen la elección y posesión de Maduro y claman por el regreso de la democracia al país.

Sus aliados

Pareciera, entonces, que el ungido de Chávez está solo, pero no es así. Él no cuenta con el respaldo de la mayoría de países del continente, pero sí tiene a una serie de aliados – China, Turquía y Rusia– que le apuestan por un supuesto rescate que se traduce en la explotación de recursos a cambio de un beneficio a corto plazo, como es el caso de la explotación del petróleo.

“Es tal el deterioro de Venezuela que la salida de la

gente que rodea al Chavismo es cada vez más alta. No se tiene certeza de su cohesión, pero lo que ha demostrado Maduro es que controla los actores y los factores para llegar a mantenerse en el ejercicio del poder”, señala Rodríguez.

Venezuela solo cuenta con una institución respaldada en el ámbito internacional: la Asamblea Nacional, el legislativo. En ella el diputado Juan Guaidó, quien dicho sea de paso a sus 35 años se convirtió en la persona más joven en presidirla, tiene la misión de sacar adelante el Plan País, que la oposición espera llevar a cabo una vez Maduro salga del poder y llegue la tan anhelada transición.

Al preguntarle al director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, Benigno Alarcón, qué tan lejos está ese momento, el experto se reconoce a sí mismo como un convencido de que puede estar cerca. “Si se logra resolver un problema de conducción política, es decir, que el país cuente con un liderazgo y las cabezas acepten que no todos pueden lide- rar, las otras cosas serían realmente fáciles”, asegura.

Alarcón hace hincapié en que a partir de este 10 de enero Venezuela se instala en un gobierno de facto que usurpó todas las reglas electorales. Una presidencia encabezada por Maduro, a la sombra del vicepresidente Diosdado Cabello y la primera dama Cilia Flores. Con su mandato, aquellas máscaras que Hugo Chávez cuidó para no parecer autoritario se desvanecieron, junto con el Chavismo, el Socialismo del Siglo XXI y la ilusión de una Venezuela rica.

Chávez instaló un régimen híbrido entre democracia y autoritarismo, pero Maduro sembró un gobierno de facto, represivo y autoritario que hoy suma un hecho más en su camino dictatorial: la toma de posesión del déspota que se aferra al poder

Please follow and like us:

Comments are closed.